miércoles, 31 de marzo de 2010

Paulette


Despertamos esta mañana con la noticia de que apareció Paulette. Estaba muerta, debajo de su cama, dentro de una bolsa de plástico. No se conocen aún los informes del médico forense. En este momento un grupo de peritos trata de establecer cómo murió la pequeña.


No puedo entender cómo y por qué propiciaron tanto circo mediático los padres de la niña.


Todos sospechamos desde un principio que algo oscuro y siniestro se estaba desarrollando ahí, en el seno familiar. Unos padres que demostraron tanta frialdad ante la pérdida de su menor hija, siempre me parecieron ser piezas claves para el esclarecimieto de este terrible crimen. Sobre todo, la madre, sospechosa número uno.

Ahora sólo falta que las autoridades nos proporcionen más información para cerrar el círculo.


Terrible. Duele saber que una pequeña inocente y discapacitada haya terminado su vida por culpa de sus padres. No encuentro palabras para externar mi coraje y mi dolor.

domingo, 28 de febrero de 2010

Murió Carlos Montemayor.




Murió hoy, a los 62 años de edad, Carlos Montemayor, oriundo de Parral, Chihuahua.

Un cáncer de estómago, detectado hace cuatro meses, cegó su fructífera vida.

Fue miembro destacado de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Real Academia Española y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas.

No sé dónde aprendió tantas cosas este mexicano ilustre. Dominaba el francés, el inglés, el italiano, el griego clásico y el latín.

Fue un incansable luchador social, sobre todo, a favor de los tarahumaras y otros grupos indígenas.

Carlos fue también un prolífico escritor, académico, traductor y cantante de ópera. Todo un estuche de monerías que se caracterizó por su amor a los más humildes y desprotegidos.

Descanse en Paz.
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Por otra parte, es terrible la situación que se vive en Chile por el terremoto de la madrugada de ayer que fue de 8.8 grados en la escala de Richter. Van cerca de 900 muertos contabilizados, y miles de heridos. El pueblo chileno está viviendo una catástrofe inenarrable. Ayer se presentaron 60 réplicas. Algo está pasando debajo de la tierra.

Hasta la próxima.

viernes, 12 de febrero de 2010

Fernando Gómez Montt


El miércoles pasado, Fernando Gómez Montt, Secretario de Gobernación, renunció al PAN, su partido político de toda la vida. Ello parece indicar que el origen de tal decisión nació de las discusiones que se han venido ventilando entre dirigentes de PAN y PRD para instaurar alianzas a fin de competir contra el PRI en las próximas elecciones para gobernadores que se llevarán a cabo este año.


Y no es para menos. Me parece que Gómez Montt actuó con dignidad, coherencia y coraje. ¿Cómo aplaudir alianzas tan absurdas, a sabiendas que entre ambas instituciones políticas existen tan profundos abismos ideológicos? ¿Se trata de llegar al poder por el poder, pasando por encima de principios y definiciones que han sido la columna vertebral y la esencia de un partido político?


Gómez Montt se ha venido manifestado en contra de las alianzas por considerar que éstas afectarían las relaciones con el PRI, cuyo apoyo es fundamental para que el Gobierno logre la aprobación de futuras reformas en el Congreso, según varios analistas mexicanos.

Se espera que Gómez Montt dimita de su cargo en los próximos días. Se ha desatado en su contra una verdadera guerra sucia, de parte de tirios y troyanos, en momentos en que el país necesita más cohesión y organización para superar la crisis económica y de inseguridad que prevalecen en el país.


Por lo pronto, me queda claro que el divorcio de Gómez Montt de su partido el PAN es un divorcio de la propia política del presidente de la República.

Al tiempo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

No deja de llover


No deja de llover. Ya son más de tres días de lluvia pertinaz. Por fortuna es una lluvia rítmica, monótona, casi silente; sin rayos y sin viento. Los días transcurren sin sol, sin gente en las calles, casi sin actividad. Hace un frío terrible. Mis manos y mis pies están helados. Me duele la espalda. Por las calles corre el agua, agua abundante.

Curiosamente, no hay niños jugando con sus barcos de papel. Hacía muchos años que no se veía esto por acá. No estamos acostumbrados a que esto suceda. Mi madre me dice que así es la vida en Oregon durante seis o siete meses del año. Mucha gente de ese Estado norteamericano padece depresión crónica por vivir inmersa en días grises, fríos y lluviosos.

Este acontecimiento me hizo recordar el Fenómeno del Niño. Sandy tenía 5 años entonces. Estuvo lloviendo día y noche, muchos días, muchos… Al igual que hoy, en aquella ocasión hizo frío pero acompañado de ráfagas de viento; cayeron árboles, las carreteras quedaron destruidas y se paralizó casi todo el quehacer de nuestro pueblo.

Estuve en Guachinango el sábado y el domingo. Allá también llovió. La fiesta del pueblo me pareció diferente en esta ocasión: menos gente, menos dinero, menos música. Subí a La Catarina a ver mi pueblo desde la distancia. Mi corazón latió fuertemente cuando despertaron los recuerdos. ¡Qué olor tan agradable se respira allá arriba¡ ¡Qué dicha tener una montaña pegadita a nuestras casas¡

Ayer empecé a dar clases de Filosofía III con los muchachos de la prepa de Atengo. Les presenté el programa y les dejé de tarea un ensayo sobre La Eutanasia en el Enfermo Terminal. Mañana entregarán su trabajo. A ver cómo piensan y afrontan esta problemática de la Bioética, tema central y muy comentado en la actualidad.

No puedo dejar de pensar en la violencia que vivimos en todo el país. Hubo una masacre de casi veinte jovencitos hace apenas cuatro días en Ciudad Juárez. La guerra del gobierno contra el narco no conducirá a nada. Jamás. Está visto. Mueren cada día muchos inocentes, y seguirán muriendo. La solución está en la educación, en los libros, en los valores familiares, en el empleo bien remunerado. Por desgracia, el presupuesto para la educación y la investigación en México bajó rotundamente. El futuro de un pueblo ignorante será siempre la anarquía, la violencia, el hambre, la injusticia y el dolor.

Y este frío que no se quita…

martes, 12 de enero de 2010

Tragedia en Haití.


Un sismo de 7.3 grados en la escala de Richter sacudió hoy a Puerto Príncipe, capital de Haití, el país más pobre del continente americano. Todavía no existen datos confiables sobre la magnitud de la catástrofe, pero informes preliminares dicen que la ciudad ha quedado en ruinas, y hay muchos muertos, heridos y desaparecidos.


Dolor sobre dolor.


Este terrible fenómeno me llevó a recordar aquel 19 de septiembre de 1985, cuando alrededor de las 7:00 am acaeció un terremoto de iguales proporciones en la ciudad de México, y que sentimos también en Guadalajara. Yo salía de guardia, del servicio de Ginecobstetricia, en el Hospital General de Zona No. 89, IMSS. El movimiento telúrico fue ondulatorio. Me encontraba en el sexto piso. Experiencia inolvidable que aparece de vez en cuando en mis pesadillas.


Perdí a varios compañeros que se habían ido a hacer una rotación al DF. ¡Cuánto dolor!


Ojalá nuestro gobierno atienda generosamente a este pueblo que sufre lo indecible.

domingo, 10 de enero de 2010

Muy pronto, a clases.


Muy pronto regresaremos a clases. Aún no sé si seguiré interactuando con mis alumnos en Facebook.


Muchos amigos me hablan cosas extraordinarias de Twitter. Me di de alta ahí pero descubri que dicha red social no llena mis aspiraciones. Me parece que no ofrece suficiente espacio para escribir, debatir y externar juicios de valor.


Seguiré buscando alternativas. Por lo pronto estoy disfrutando un libro que me regaló Anay: La Casa azul de Coyoacán. Es un libro escrito en prosa exquisita. Ahí descubro pasajes interesantes del México de hace ocho décadas. Frida, Trotski y Rivera aparecen en el centro de un torbellino de pasiones e ideología de izquierda.
Gracias, Anay, por tu presente navideño.

viernes, 25 de diciembre de 2009

La Nochebuena de anoche.


Como todos los años, nos reunimos anoche para celebrar Nochebuena. Fabiola nos hizo falta. Habló desde Disnyelandia, nos deseó lo mejor y colgó el teléfono. La cena fue a base de pollo horneado, ensalada de zanahoria con piña y pasas, albondigones que preparó mi concuño El Muñeco, ponche de frutas, tequila, Torres 10 y un escocés riquísimo. La cena se sirvió a las 21:00 horas.


Empezaba yo a saborear el pan de ajo cuando llamaron de Juanacatlán. Una señora diabética estaba muy grave. Sandy y yo nos fuimos a verla. Hacía un frío endemoniado en Juanacatlán. El pueblo lucía solo y silencioso. Todo mundo se encontraba celebrando la próxima llegada de Nochebuena. El pueblo, a pesar de su aparente soledad, lucía esplendoroso por la cantidad de luces multicolores que adornaban las casas del lugar.


Revisé a la paciente y sólo le encontré hiperglicemia y fiebre por Urosepsis. Le apliqué sintomático intramuscular, le dejé receta para su malestar general, y Sandy y yo nos regresamos a casa.


Ya todos estaban repartiendo regalos, tomando las fotos del recuerdo y obsequiándose abrazos al por mayor. Yo continué mi cena, fría por cierto.


Tenía apenas cinco minutos degustando mi pollo cuando me llamaron de la Comandancia. Había dos detenidos. Tenía que ir yo a realizar sus Partes Médicos. Me fui caminando a la Presidencia Municipal. Los detenidos alegaban ser inocentes, me pedían que los dejara salir a sus respectivos domicilios porque querían pasar Nochebuena con sus familiares. Los dos detenidos presentaban signos de ebriedad total y les tuve que negar su petición porque ambos habían agredido a sus esposas e hijos y estuvieron a punto de provocar accidentes viales con sus vehículos. Me sentí triste por ellos y por mí.


Regresé a casa y continué mi cena. El Muñeco y su esposa Chela departían tragos de escocés. Yo tenía mucha hambre y continué mi cena. Mis niñas y sus primos jugaban a encender luces y hacían travesuras, gritaban, cantaban, abrían sus regalos.


A mí no me entusiasman estas fiestas. Me traen recuerdos tristes de mi infancia, de cuando esperaba al Niño Dios y sus regalos, con mucha fe y devoción, y nunca llegaba, nunca. Ahora entiendo por qué, a pesar de mis oraciones y súplicas profundas, nunca hubo un regalo ni para mí ni para mis hermanos. Nos tocó vivir la pobreza en su expresión más terrible, y con la pobreza, el dolor de pasar navidades tristes y con el estómago vacío.


Me fui a la cama treinta minutos después de la medianoche. A las 4 de la mañana me levanté a atender a un paciente solitario y triste que amenazaba con suicidarse. Ni su esposa ni sus hijos viven con él. Lo dejaron solo y a su suerte, y esta época navideña hizo estragos en su mente. Conversé con él durante una hora, le apliqué un tranquilizante intramuscular y pedí a los policías que lo llevaran a su casa. Iba más tranquilo. No sé qué habrá de pasar a este hombre que conozco muy bien desde que llegué a este pueblo. El tiempo lo dirá.


Dormí hasta las doce del día.


Las fiestas del pueblo están en su apogeo. Hay mucha gente de fuera. Aunque la crisis ha dañado la economía y los bolsillos de casi todos, hay algarabía y muchos rostros felices. Ojalá y sea por mucho tiempo. Feliz Navidad.