
Ante los hechos reprobables y desquiciados del Casino Royale de Monterrey cunde el desánimo. Al parecer, muy pronto veremos en nuestro país el surgimiento de la guerra civil y la tragedia más espantosa y dolorosa de los últimos tiempos.
Este horrible crimen constituye un desafío directo a la soberanía nacional.
Se están acabando los valores, la paz, la libertad y el respeto por la vida. Terrible. Terrible lo que viene aún.
Y nuestros diputados y senadores, ¿qué hacen, además de cobrar sueldos que lastiman a los más pobres, para remediar esta situación generalizada? ¿Qué hacen nuestras autoridades?
Todos somos culpables, en cierta medida, por elegir a gobernantes sin sentido común, pero más culpables son aquellos que debieran estar al cuidado de los ciudadanos y exigir el cumplimiento de la ley. México vive inmerso en la corrupción más asquerosa de todos los tiempos.
Nuestro gobierno está demostrando incapacidad para tomar decisiones inteligentes a favor del pueblo.